Europeos, la electrificación es la salida de Europa tras dos crisis energéticas. Aquí está el plan del 46% para 2040
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Stavanger, Noruega. Fuente de la información.
¿Puede Europa sentirse alguna vez verdaderamente segura sobre su futuro energético? Después de dos grandes crisis energéticas en cinco años, esa pregunta está en el centro de todo. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, utilizó su discurso en video para la conferencia Offshore Northern Seas en Stavanger para dar una respuesta clara. La electrificación.
Recordó al público que ONS ha reunido a gobiernos e industria durante más de cinco décadas. Esa larga colaboración nunca ha sido tan importante. En los últimos cinco años, Europa tuvo que sortear graves perturbaciones. El continente resistió mejor de lo esperado porque los países actuaron juntos. Las líneas de suministro se diversificaron con socios de confianza, y Noruega desempeñó un papel central. La industria dio un paso al frente para mantener calientes los hogares ucranianos y en funcionamiento los hospitales. Y cuando se cerró el estrecho de Ormuz, los esfuerzos conjuntos ayudaron a calmar los mercados y a tranquilizar a los ciudadanos y las empresas.
Esta es la parte que debería interesarte. La transición hacia la energía limpia ya está haciendo gran parte del trabajo. En el último año, más del 70 por ciento de la electricidad europea procedió de fuentes limpias. Solo la eólica y la solar produjeron más electricidad que todos los combustibles fósiles juntos. Ese aumento de energía limpia actuó como un amortiguador durante la reciente crisis. La oportunidad más grande todavía está por delante.
La electricidad cubre actualmente menos de una cuarta parte del consumo final de energía en Europa. Eso significa que la mayor parte de la energía utilizada para el transporte, la calefacción y la industria todavía proviene de otras fuentes. La siguiente etapa es electrificar esos sectores. La Comisión Europea ya ha propuesto un Paquete de Redes para modernizar las redes, acelerar los permisos, ampliar el almacenamiento y hacer el sistema más digital. El mes pasado, fue más allá con un Plan de Acción de Electrificación. El objetivo es claro y ambicioso. La electricidad debería suministrar el 46 por ciento de toda la energía europea para 2040.
¿Por qué el 46 por ciento? Porque alcanzar ese objetivo pondría el futuro energético de Europa firmemente en sus propias manos. La electricidad limpia se produce localmente, especialmente en una región como el Mar del Norte. Cuanto más dependan de ella el transporte, la calefacción y la industria, menos dependerán sus costos de los mercados mundiales de combustibles fósiles. Von der Leyen llamó a esto la estrategia para acabar de una vez por todas con la exposición de Europa a las crisis de precios de los combustibles fósiles.
El mensaje no es solo sobre electrones. La captura y almacenamiento de carbono también tuvo su lugar. A unos cientos de kilómetros de Stavanger, el CO2 capturado en fábricas de toda Europa se almacena de forma segura bajo el lecho marino. Con el apoyo de la UE, ese proyecto se está expandiendo para manejar más de cinco millones de toneladas de CO2 al año. Este es un ejemplo concreto de cómo la transición limpia puede reducir las emisiones, crear nuevas cadenas de valor industrial y mantener el diseño y la producción de tecnología avanzada en Europa.
Nada de esto sucederá de la noche a la mañana. ONS siempre ha sido un lugar donde las decisiones toman forma, no solo las conversaciones. La presidenta dejó claro ese punto en sus comentarios finales. El mundo necesita las ideas, tecnologías e inversiones reunidas en Stavanger. Juntos, los gobiernos y la industria pueden construir el sistema energético del futuro. Para cualquiera que se preocupe por ese futuro, la dirección ahora es clara. Europa no solo está planeando un sistema energético más limpio. Está planeando uno electrificado.